LOS ÁNGELES.— Hay equipos que juegan como visitantes y hay equipos que nunca lo parecen. Chivas volvió a demostrar por qué es uno de ellos.
El BMO Stadium presentó un lleno absoluto para el debut de ambos clubes en la Leagues Cup 2026, pero desde mucho antes del silbatazo inicial ya era evidente cuál era el color que dominaba las tribunas. Miles de camisetas rojiblancas transformaron la casa del LAFC en un escenario que por momentos recordó más al Estadio Akron que a uno de los recintos más difíciles de la MLS.
Cada toque del conjunto angelino era recibido con abucheos. Cada recuperación de balón del Guadalajara provocaba una ovación. Un fenómeno que acompaña a Chivas prácticamente en cualquier ciudad donde se presenta y que, una vez más, quedó de manifiesto en Los Ángeles.
Del otro lado, la afición del LAFC respondió con orgullo. Los grupos de animación no dejaron de alentar durante los 90 minutos y sostuvieron el ambiente en un estadio dividido, aunque superado en número por los seguidores del Rebaño. Incluso, entre las gradas era imposible no imaginar que algunos aficionados del conjunto angelino desempolvaron aquella vieja camiseta rojiblanca que alguna vez representó sus raíces, la nostalgia o simplemente su identidad, para volver a vestirla en una noche tan especial.
En la cancha, el espectáculo estuvo a la altura del ambiente.
El partido fue intenso, físico y con pocas concesiones. Chivas encontró la ventaja al minuto 64 gracias a Richard Ledezma, premio a un encuentro inteligente en el que logró contener los ataques del conjunto californiano y aprovechar uno de sus mejores momentos ofensivos.
Sin embargo, LAFC nunca dejó de insistir. Empujado por su gente y obligado por las circunstancias, el equipo angelino encontró el empate cuando el reloj agonizaba. Denis Bouanga apareció en el tiempo agregado para igualar el marcador y enviar el encuentro a una definición por penales que terminó siendo tan cerrada como el partido mismo.
La tensión también se trasladó a los once pasos. Los cobros reflejaron la presión de una noche donde ambos sabían que el punto adicional podía marcar diferencia en el torneo. Finalmente, LAFC mostró mayor precisión y aseguró la victoria en la tanda.
Entonces sí llegó el silencio.
Las tribunas que durante casi toda la noche habían vestido de rojiblanco fueron apagándose poco a poco mientras miles de aficionados abandonaban el inmueble con un evidente sabor amargo. Chivas había estado muy cerca de llevarse una victoria en territorio rival, pero terminó viendo cómo el festejo era para el equipo local.
La Leagues Cup apenas comienza, pero el primer capítulo dejó una imagen que difícilmente pasará desapercibida: en Los Ángeles, Chivas volvió a demostrar que su convocatoria trasciende fronteras. Esta vez, sin embargo, el respaldo de su gente no fue suficiente para evitar que LAFC encontrara la última palabra desde el manchón penal.
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