La celebración apenas comienza, pero en San Diego ya se sintió como una gran fiesta.
Kinky arrancó oficialmente la gira por el 25 aniversario de su álbum debut con una presentación completamente llena en el House of Blues de San Diego, donde la banda regiomontana fue recibida con el cariño de un público que los hizo sentir como en casa desde el primer momento.
La noche tenía un objetivo claro: revivir de principio a fin aquel disco que ayudó a definir una etapa importante del rock y la música electrónica en español. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
El recorrido comenzó con “Más”, seguida por “Primer Amor”, “Great Spot”, “San Antonio”, “Field Goal”, “Mirando de Lado”, “Sol”, “Ejercicio”, “Sambita”, “Anorexi Freak”, “Tonoa Rosa”, “Noche de Toxinas” y “Cornman”, completando íntegramente el álbum que marcó el inicio de la historia de Kinky hace ya un cuarto de siglo.
Lejos de sentirse como un ejercicio de nostalgia, cada canción encontró una respuesta inmediata entre los asistentes, quienes no dejaron de cantar, bailar y acompañar a la banda durante todo el recorrido. La conexión fue evidente desde los primeros minutos y fue creciendo conforme avanzaba el show.
Buena parte del público llegó desde Tijuana para ser parte de esta fecha especial, algo que no pasó desapercibido para Gilberto Cerezo, vocalista de la agrupación, quien agradeció en varias ocasiones a los seguidores fronterizos por cruzar la línea para acompañarlos en el arranque de esta celebración.
Después de interpretar el disco completo, la fiesta continuó con una segunda parte dedicada a algunos de los temas más representativos de su carrera. Sonaron “Hasta Quemarnos”, “Instintos”, “El Sonido de la Casa”, “Línea de Luz”, “Después del After”, “Do U Like It?”, “Coqueta” y “Muertos”, además de su más reciente sencillo, “Armándola de Pedo”, que fue recibido con el mismo entusiasmo que los clásicos del grupo.
La energía nunca bajó. House of Blues se convirtió por momentos en una pista de baile colectiva donde generaciones distintas compartieron canciones que han acompañado a la banda durante décadas. Kinky respondió con la misma intensidad, entregando un espectáculo dinámico, festivo y cargado de agradecimiento.
Al final, cuando llegó el momento de despedirse, quedó claro que nadie quería que la noche terminara. Los aplausos y los cánticos pedían más, mientras la banda se despedía prometiendo nueva música, más presentaciones y una celebración que apenas está comenzando.
Así, entre nostalgia, baile y una conexión genuina con su público, Kinky dio el primer paso de su mini gira por Estados Unidos de la mejor manera posible. San Diego fue la primera parada; Los Ángeles espera la siguiente. Y si algo quedó claro en esta noche, es que 25 años después, las canciones de aquel álbum debut siguen teniendo la misma capacidad de poner a todos a bailar.
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