San Diego, California | 19 de junio – Cal Coast Credit Union Open Air Theatre
Hay conciertos que reúnen a varios artistas en un mismo cartel y hay otros que parecen construidos para contar una historia. All The Feelings Tour pertenece a la segunda categoría. La gira reunió a Stars, Broken Social Scene y Metric, tres nombres fundamentales del indie canadiense que durante más de dos décadas han compartido escenario, colaboraciones e incluso músicos, convirtiendo su paso por San Diego en una celebración de una escena musical que sigue plenamente vigente.
La jornada comenzó con Stars, encargados de abrir una noche concebida desde el inicio como una experiencia colectiva. Canciones como Ageless Beauty, Elevator Love Letter, Take Me to the Riot y Your Ex-Lover Is Dead sirvieron como carta de presentación de una banda cuya influencia ayuda a entender el origen de toda una generación del rock alternativo canadiense.
Broken Social Scene tomó el relevo con un repertorio igual de representativo, recorriendo buena parte de su historia con temas como Cause = Time, 7/4 (Shoreline), Fire Eye’d y KC Accidental. Más allá del recorrido musical, uno de los momentos que terminó marcando la primera mitad de la noche llegó cuando Emily Haines apareció como invitada para interpretar Anthems for a Seventeen Year-Old Girl. La reacción del público fue inmediata. No se trataba únicamente de una colaboración especial; era una muestra de la cercanía artística que existe entre las bandas y una perfecta introducción al concepto detrás de All The Feelings Tour.
Cuando las luces volvieron a apagarse para dar paso a Metric, la expectativa ya estaba completamente instalada en el anfiteatro. Entre la neblina artificial y una iluminación cuidadosamente diseñada, la banda apareció sobre el escenario para abrir con “Victim of Luck”, desatando una ovación que confirmó las ganas que tenía San Diego de reencontrarse con ellos.
Lo que siguió fue un espectáculo hipnótico.
Metric construyó un sonido que constantemente parecía moverse entre dos mundos. Los sintetizadores daban forma a atmósferas electrónicas envolventes, mientras guitarras, bajo y batería mantenían cada canción profundamente conectada con la energía del rock. El resultado nunca se sintió frío ni excesivamente digital; al contrario, la banda encontró un equilibrio que convirtió cada pasaje sonoro en algo sorprendentemente orgánico.
Incluso para quien llegaba sin conocer a fondo su catálogo, el impacto fue inmediato. Más allá de las canciones, llamó la atención la naturalidad con la que los músicos transitaban entre sintetizadores, secuencias e instrumentos tradicionales, construyendo un espectáculo técnicamente impecable sin perder espontaneidad. Todo parecía ejecutarse con absoluta precisión, pero nunca de manera mecánica.
Emily Haines fue el centro absoluto de esa conexión. Dueña de una presencia escénica magnética, recorrió el escenario con una energía inagotable, alternando entre el micrófono, los sintetizadores y la percusión mientras interpretaba cada tema con una mezcla de intensidad y cercanía que terminaba contagiando a todo el anfiteatro. Su carisma hacía que cada interacción pareciera natural, sin necesidad de grandes discursos para mantener al público completamente involucrado.
La respuesta de los asistentes estuvo a la altura del espectáculo. El Cal Coast Credit Union Open Air Theatre lució prácticamente lleno, con un público que permaneció de pie durante buena parte de la presentación, cantando, bailando y acompañando cada canción con una entrega que pocas veces se ve desde los primeros minutos de un concierto. Era evidente que gran parte de los presentes no había acudido únicamente por un éxito en particular, sino por la oportunidad de volver a encontrarse con una banda que ha sabido mantenerse vigente sin renunciar a su identidad.
El repertorio avanzó entre clásicos como Monster Hospital, Gold Guns Girls, Gimme Sympathy, Combat Baby, Help I’m Alive y Black Sheep, confirmando que el objetivo de la gira no era presentar una nueva etapa, sino celebrar el camino recorrido por tres agrupaciones que ayudaron a definir el sonido de toda una generación.
El cierre terminó de darle sentido al concepto de All The Feelings Tour. Durante “Loyal”, integrantes de Broken Social Scene y Stars regresaron al escenario para acompañar a Metric, transformando el final del concierto en una reunión entre viejos amigos más que en el desenlace convencional de una gira compartida. Fue una imagen que resumió perfectamente el espíritu de la noche: tres bandas distintas, una misma historia y una escena musical que, lejos de vivir únicamente de la nostalgia, continúa encontrando nuevas formas de reunirse frente a su público.
Más que una sucesión de conciertos, San Diego presenció la celebración de una comunidad artística que sigue demostrando por qué el indie canadiense continúa ocupando un lugar privilegiado dentro del rock contemporáneo.
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