Tijuana, Baja California a 24 de agosto 2026
¿Qué queda de una persona cuando prácticamente todo lo que conocía desaparece?
Esa es la pregunta que Ridley Scott lleva al cine con La Guerra de los Últimos, un thriller posapocalíptico que llegará a las salas mexicanas este jueves 27 de agosto, con Josh Brolin, Jacob Elordi y Margaret Qualley al frente de una historia donde sobrevivir es apenas el primer problema.
La película, cuyo título original es The Dog Stars, adapta la novela homónima de Peter Heller publicada en 2012 y coloca a Scott detrás de una historia de ciencia ficción que, más que interesarse por explicar cómo terminó el mundo, se concentra en lo que ocurre con quienes tuvieron que aprender a vivir después de su desaparición.
Un mundo que ya terminó
En la película, una pandemia ha devastado a la población y ha dejado grandes extensiones de territorio prácticamente abandonadas.
Hig, interpretado por Jacob Elordi, es un joven piloto que ha encontrado una forma de sobrevivir en un refugio aislado. A su lado está Bangley, interpretado por Josh Brolin, un militar experto en supervivencia cuya desconfianza hacia el mundo exterior es parte fundamental de la protección que ambos han construido.
No son exactamente amigos.
Son dos personas que entendieron que, en ese nuevo mundo, necesitarse mutuamente puede ser más importante que llevarse bien.
Su rutina cambia cuando Hig capta una misteriosa transmisión de radio.
La señal representa algo que parecía imposible: la posibilidad de que todavía exista vida más allá de los límites que conocen.
Y es ahí donde comienza realmente la historia.
Josh Brolin, entre la protección y la desconfianza
Para Brolin, La Guerra de los Últimos representa otro personaje marcado por un mundo hostil, pero Bangley está lejos de ser el típico sobreviviente convertido en héroe.
Es un hombre que aprendió a desconfiar.
Su manera de mantener con vida el pequeño territorio que comparte con Hig consiste precisamente en asumir que cualquier persona que aparezca puede convertirse en una amenaza.
Ese contraste con Hig es uno de los elementos centrales de la película.
Mientras uno parece aferrarse a la posibilidad de que todavía exista algo bueno detrás del desastre, el otro entiende la supervivencia desde una lógica mucho más fría.
Y ambos tendrán que decidir cuál de esas dos formas de enfrentar el mundo puede mantenerlos con vida.
Ridley Scott vuelve al territorio de la ciencia ficción
La elección de Ridley Scott para dirigir la película tampoco es un detalle menor.
El cineasta británico ha construido una parte importante de su carrera explorando mundos donde la humanidad se enfrenta a amenazas que ponen en duda su propia capacidad para sobrevivir.
Desde Alien hasta Blade Runner y más recientemente The Martian, Scott ha regresado una y otra vez a la ciencia ficción para hablar de algo mucho más cercano: el comportamiento humano cuando las reglas conocidas dejan de funcionar.
La Guerra de los Últimos se mueve en esa misma dirección, aunque con una escala diferente.
Aquí no hay una civilización futurista que construir ni una amenaza extraterrestre que derrotar.
Hay un territorio vacío, un avión, una señal de radio y dos hombres intentando decidir si vale la pena abandonar la seguridad que conocen.
Una historia sobre la esperanza
La transmisión que recibe Hig funciona como el detonante de la película, pero también como algo más.
Es una posibilidad.
Después de vivir durante años bajo una lógica de aislamiento y supervivencia, Hig tiene por primera vez una razón para preguntarse si existe algo más allá de su refugio.
La pregunta entonces deja de ser únicamente “¿cómo sobrevivimos?”
Se convierte en “¿para qué sobrevivimos?”
Ahí parece estar la diferencia entre La Guerra de los Últimos y otras historias recientes sobre mundos devastados.
La película utiliza el escenario posapocalíptico para hablar de aislamiento, confianza, miedo y de la necesidad de encontrar una conexión humana incluso cuando hacerlo puede representar un riesgo.
Un reparto que amplía la historia
Además de Elordi y Brolin, la película reúne a Margaret Qualley como Cima, Allison Janney como Darlene, Benedict Wong como Aaron y Guy Pearce como Pops.
El guion corre a cargo de Mark L. Smith, basado en la novela de Peter Heller, mientras que Scott también participa como productor junto con Michael Pruss, Smith y Cliff Roberts.
La combinación de Scott detrás de la cámara y un reparto encabezado por Brolin, Elordi y Qualley convierte a la película en uno de los estrenos de ciencia ficción más interesantes de esta semana.
El fin del mundo ya ocurrió
Ese quizá sea el punto más interesante de La Guerra de los Últimos.
La película no comienza cuando el mundo está a punto de terminar.
El mundo ya terminó.
Lo que queda es averiguar qué hacen los sobrevivientes con lo que quedó de él.
Para Hig, una señal de radio puede representar una amenaza.
También puede representar una última oportunidad.
Para Bangley, probablemente sea ambas cosas.
Y para Ridley Scott, ese dilema parece ser la puerta de entrada a una historia que utiliza el fin de la civilización para hablar, en realidad, de algo mucho más básico:
qué estamos dispuestos a arriesgar cuando todavía creemos que vale la pena encontrar a alguien al otro lado.
La Guerra de los Últimos llega a los cines de México este 27 de agosto, también con funciones en formato IMAX.