A casi tres décadas de la formación de Salón Victoria, resulta fácil mirar hacia atrás y pensar que el auge del ska mexicano fue inevitable. Los festivales masivos, las giras internacionales y el reconocimiento de bandas como Panteón Rococó, La Tremenda Korte, La Secta o la propia Salón Victoria podrían dar la impresión de que existía una ruta clara hacia el éxito.
Para Sergio Soto, vocalista de Salón Victoria, la realidad fue muy distinta.
“No fue difícil porque éramos muy jóvenes y cuando eres joven nada es difícil”, recuerda entre risas al hablar de los primeros años de la agrupación.
La historia del llamado “Chilango Ska” no comenzó en grandes escenarios ni con planes perfectamente diseñados. Comenzó en colonias populares de la Ciudad de México, con jóvenes aprendiendo música sobre la marcha y buscando cualquier oportunidad para tocar frente a un público.
El momento que cambió todo
Aunque cada banda seguía su propio camino, Sergio considera que existe un episodio histórico imposible de separar del crecimiento de la escena ska mexicana durante los años noventa: el levantamiento zapatista de 1994.
Mientras agrupaciones como Maldita Vecindad, Café Tacvba y Santa Sabina ya contaban con una importante presencia dentro de la música nacional, comenzaron a surgir festivales y conciertos de apoyo al movimiento zapatista donde nuevas bandas encontraron una vitrina inesperada.
“Llegaban diez o veinte mil personas y nosotros teníamos la oportunidad de tocar ahí”.
Para agrupaciones que apenas comenzaban a abrirse paso dentro de la escena underground, aquellos escenarios representaron una oportunidad única para conectar con miles de personas en un momento donde las plataformas digitales simplemente no existían.
Lo que siguió fue una reacción en cadena. Empresarios, promotores y festivales comenzaron a prestar atención a aquella nueva generación de bandas que mezclaban energía, actitud y una identidad propia que rápidamente encontró eco entre el público.
Poco después llegarían escenarios como el Vive Latino y una nueva etapa para el ska mexicano.

El ska mexicano que nació escuchando música mexicana
Una de las ideas más interesantes que surgen durante la conversación es que, contrario a lo que muchos podrían pensar, el sonido de Salón Victoria no nació exclusivamente del ska.
Las influencias más profundas de Sergio provienen de otro lugar.
“Mis principales influencias son la música mexicana”.
Desde pequeño creció escuchando a Javier Solís, la Sonora Santanera y otras figuras fundamentales de la música popular mexicana gracias a sus padres y abuelos.
Incluso recuerda con especial cariño a Los Xochimilcas, una agrupación que mezclaba jazz con música norteña y que dejó una huella importante en su forma de entender la música.
Esa mezcla de influencias terminaría convirtiéndose en una de las características más distintivas del ska mexicano.
Porque aunque el género llegó desde Jamaica y posteriormente encontró nuevas formas en Estados Unidos y Latinoamérica, en la Ciudad de México terminó absorbiendo elementos propios de la cultura popular mexicana.
“Yo crecí escuchando eso. Después llegó el rock, llegó el ska, pero nuestras influencias ya estaban ahí”.
¿Qué hace diferente al Chilango Ska?
La gira que actualmente reúne a Salón Victoria con otras agrupaciones bajo el concepto de “Chilango Ska” no utiliza ese nombre por casualidad.
Para Sergio, existe una identidad muy particular que distingue al ska surgido en la capital del país.
Por un lado está el contexto de una ciudad enorme, caótica, acelerada y llena de contrastes culturales. Por otro, la energía de una generación que tenía más ganas que conocimientos formales.
“Éramos músicos muy empíricos”.
Muchos de los integrantes de aquellas bandas no provenían de conservatorios o escuelas de música. Aprendían tocando, observando a otros músicos y acumulando experiencia sobre el escenario.
Esa falta de formación académica no se convirtió en una limitante, sino en parte de la identidad del movimiento.
“Había cierta austeridad en el sonido, pero se reemplazaba con energía”.
Quizá por eso el ska mexicano desarrolló una personalidad tan particular: una combinación de espíritu punk, identidad popular y una necesidad constante de expresarse.
“Vamos a hacerlo aunque no sepamos exactamente cómo hacerlo”.

Veintinueve años después
Mientras muchas bandas desaparecieron con el paso de los años, Salón Victoria se acerca a tres décadas de trayectoria manteniendo una conexión que sigue alcanzando a nuevas generaciones.
Sergio cree que parte de esa permanencia tiene que ver con la naturaleza misma del ska.
Es una música cargada de energía, pero también de historias humanas con las que distintas personas pueden identificarse sin importar su edad.
“Seguimos siendo esa banda que se juntaba en la casa de alguien para hacer música y buscar dónde tocar”.
La diferencia es que ahora, al mirar hacia atrás, aparecen escenarios como Vive Latino, Rock al Parque, Tecate Pa’l Norte y una larga lista de experiencias que parecían imposibles cuando todo comenzó.
Del cassette a TikTok
Como muchas agrupaciones nacidas en los noventa, Salón Victoria también ha tenido que adaptarse a los cambios en la forma de consumir música.
Sin embargo, Sergio no comparte la visión nostálgica de quienes consideran que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Reconoce que antes existía un valor especial en los discos físicos, los booklets y el proceso tradicional de lanzamiento, pero también considera que las herramientas actuales ofrecen nuevas posibilidades para conectar con el público.
“Lo importante es contar historias”.
Para él, plataformas como Spotify, Instagram o TikTok permiten que los artistas compartan mucho más que canciones.
Ahora pueden mostrar quiénes son, cómo viven y qué sucede detrás de la música.
Y esa cercanía, considera, puede ser tan valiosa como cualquier formato físico.
La misma esencia, nuevos escenarios
A punto de regresar a California junto a otras bandas representativas del género, Salón Victoria continúa construyendo una historia que comenzó hace casi treinta años en las calles de la Ciudad de México.
Una historia que nació entre influencias de Javier Solís, la Sonora Santanera, el rock, el punk y el ska.
Una historia impulsada por jóvenes que aprendieron haciendo.
Y una historia que, casi tres décadas después, sigue encontrando nuevas generaciones dispuestas a sumarse al baile.

Chilango Ska llega a California
Toda esa historia, identidad y energía que ayudó a definir al llamado Chilango Ska es precisamente la que Salón Victoria busca llevar nuevamente a Estados Unidos como parte de la gira que actualmente reúne a algunas de las bandas más representativas de la escena capitalina.
A casi 30 años de su formación, la agrupación regresará a California para reencontrarse con una comunidad que ha acompañado a la banda durante años, incluso lejos de casa. Para Sergio Soto, estos conciertos tienen un significado especial debido a la fuerte conexión que existe con el público mexicano que vive en Estados Unidos.
“Hay gente que nos dice que nos veía tocar en Ecatepec, en Iztapalapa o en Azcapotzalco, y que ahora lleva años viviendo en Estados Unidos”, comenta.
Esa nostalgia por las raíces mexicanas, sumada a la energía característica del género, ha convertido cada presentación en una celebración donde conviven recuerdos, identidad y música. Después de una reciente visita a Texas, Salón Victoria se prepara para llevar esa misma experiencia a escenarios de California, compartiendo con nuevas generaciones una historia que comenzó en las calles de la Ciudad de México y que casi tres décadas después continúa más vigente que nunca.
A punto de cumplir 30 años de trayectoria, Salón Victoria sigue demostrando que el Chilango Ska es mucho más que un género musical. Es una forma de entender la música, la calle y la identidad de toda una generación. Una historia que nació entre la energía del barrio, las influencias de la música mexicana y las ganas de hacer las cosas aunque no siempre existieran las herramientas para ello.
Ahora, esa historia se prepara para cruzar nuevamente la frontera con la gira Chilango Ska U.S.A. Tour 2026, un recorrido que reunirá a Salón Victoria, Los Estrambóticos y Out of Control Army, acompañados por la banda invitada Sinkronía, llevando la esencia del ska capitalino a distintas ciudades de Estados Unidos.
El tour arrancó este 14 de mayo en McAllen, Texas, para continuar por Arlington, Houston y Austin, antes de trasladarse a California con presentaciones programadas en Sacramento (4 de junio), San Francisco (5 de junio), San Diego (6 de junio) y Los Ángeles (7 de junio). Posteriormente, la gira visitará Atlanta (12 de junio), Chicago (13 de junio), El Paso (2 de julio) y Salt Lake City (4 de julio).
Para Salón Victoria, estas fechas representan mucho más que una serie de conciertos. Son la oportunidad de reencontrarse con quienes crecieron escuchando estas canciones en México y hoy viven al otro lado de la frontera, así como de compartir con nuevas generaciones la historia y la energía que han convertido al Chilango Ska en uno de los movimientos musicales más representativos surgidos de la Ciudad de México.
Porque casi 30 años después de aquellos primeros conciertos en barrios y casas de cultura, la misión sigue siendo la misma: hacer música con honestidad, conectar con la gente y demostrar que el espíritu del ska mexicano continúa tan vivo como cuando todo comenzó.