Después de más de dos décadas mezclando electrónica, rock, funk, improvisación y energía de rave sobre escenarios de todo tipo, Kinky está lista para mirar hacia atrás. Pero no desde la nostalgia cómoda, sino desde el mismo espíritu experimental con el que comenzaron.
La agrupación regiomontana celebrará los 25 años de su álbum debut Kinky con una serie de presentaciones especiales donde interpretarán el disco completo por primera vez en su carrera. El arranque será el próximo 28 de mayo en House of Blues San Diego y el 29 de mayo en Pacific Electric de Los Ángeles.
En entrevista con Comunicante MX, Carlos Chairez confesó que la idea nació como una especie de ejercicio interno para reencontrarse con canciones que incluso ellos mismos tenían años sin tocar.
“Nosotros tocamos mínimo cuatro canciones en cada show todavía de ese disco. Entonces hacer el esfuerzo de llevarlo más allá y tocarlo todo, pues creo que está padre.”
Aunque actualmente muchas bandas de su generación están celebrando aniversarios similares, Chairez reconoce que nunca imaginaron verse haciendo algo así.
“Es una de esas cosas que nunca piensas que vas a querer hacer, pero cuando llega el momento dices: ‘oye, sí es importante celebrarlo de esta manera’.”

California, Tijuana y el nacimiento de Kinky
La decisión de comenzar esta celebración en California tampoco fue casualidad. Para Kinky, el sur del estado y particularmente la frontera fueron fundamentales en los primeros años de la banda.
“Tijuana y Los Ángeles fueron de las primeritas ciudades donde hubo muchos showcases.”
De hecho, Chairez recordó que mucho antes de que el disco debut saliera oficialmente, la banda ya se encontraba tocando en la región.
“Tenemos esa memoria de Tijuana de siempre tener un apoyo muy muy grande.”
Aquella conexión con California terminaría siendo clave para la expansión internacional de la banda. Según explicó, varias de sus canciones terminaron en películas y comerciales gracias a personas de la industria que los descubrieron en vivo durante esos años.
“Los supervisores musicales les encantaba vernos en vivo y pues sí, es una historia muy bonita con California.”
“Qué hueva sonar a alguien más”
Hablar de Kinky inevitablemente lleva a pensar en un momento muy específico de la música mexicana. A principios de los 2000, cuando muchas bandas todavía seguían fórmulas bastante marcadas dentro del rock nacional, ellos decidieron mezclar electrónica, funk, dance, scratches, improvisación y estructuras poco convencionales.
Sin embargo, para ellos nunca existió una intención “revolucionaria”. Simplemente querían hacer algo distinto.
“Siempre existió la onda de no sonar repetitivo o de no copiar a otra banda porque, pues, qué hueva sonar a alguien más.”
Chairez recordó que gran parte de esa libertad creativa nació dentro de la explosión musical regiomontana de finales de los noventa, donde cada proyecto intentaba construir una personalidad propia.
“Ibas a un festival en Monterrey y cada banda sonaba diferente.”
La mezcla de influencias también fue importante desde el principio. Mientras algunos integrantes venían de Monterrey, otros llegaban de Coahuila y Chihuahua, llevando diferentes referencias musicales a la mesa.
“Nunca hubo ninguna limitante mental de decir: ‘no, es que está muy raro esto’. Al contrario, fue con mucha emoción y mucha experimentación.”

Más jam que fórmula
Uno de los momentos más interesantes de la conversación llegó cuando Chairez habló sobre la esencia musical de Kinky. Más allá de los sencillos o la parte comercial, explicó que la banda nació realmente desde la improvisación.
“Sí empezamos con mucho jam, empezamos con mucha improvisación.”
Incluso mencionó “Ejercicio No. 16” como una muestra clara de esa filosofía experimental, donde la voz tradicional es reemplazada por scratches y texturas.
Con el paso de los años, la dinámica en vivo ha cambiado. Antes, las canciones podían extenderse hasta diez minutos; hoy los shows son más controlados, aunque siguen dejando espacio para la improvisación.
“Nunca las tocamos igual.”
La evolución de tocar juntos
Tras 25 años de trayectoria, Chairez reconoce que la relación de la banda con el escenario también ha evolucionado. Ya no existe la ansiedad juvenil de los primeros años, pero sí permanece la emoción antes de salir a tocar.
“Los nervios siempre sirven como para afianzar ese feeling de que vas a salir al escenario.”
El músico también habló sobre cómo ha cambiado el proceso creativo de la banda. Aunque durante la pandemia trabajaron intercambiando ideas digitalmente desde distintas ciudades, el nuevo disco los reunió nuevamente en un estudio, trabajando cara a cara como en sus primeros años.
“Fue como volver a hace 25 años… todos en un cuarto tirando ideas.”
“Armándola de pedo” y el regreso a la esencia
Además de la celebración del aniversario, Kinky ya prepara un nuevo álbum de estudio. El primer adelanto fue “Armándola de pedo”, un sencillo energético y caótico que, según Chairez, conecta directamente con la esencia del grupo.
“‘Armándola de pedo’ me lleva a compararla con canciones como ‘Más’ o como ‘Sound Tha Mi Primer Amor’.”
El guitarrista explicó que la banda buscó recuperar cierta crudeza y espontaneidad en esta nueva etapa.
“Nos gustó esta idea de sacar algo así para empezar el disco… muy cochino.”
Y aunque reconoce que la tecnología ha cambiado radicalmente la forma de hacer música, Kinky sigue apostando por grabar instrumentos reales y mantener el elemento humano dentro de sus producciones.
“La emoción viene de hacer algo con las manos.”

El inicio de algo más grande
Por ahora, las presentaciones en San Diego y Los Ángeles servirán como una especie de prueba piloto para esta celebración. Pero Kinky ya dejó claro que la intención es llevar este show aniversario a más lugares, incluyendo México.
Después de escuchar la forma en que hablan sobre su música, sus influencias y el escenario, queda claro que Kinky no está buscando convertirse en una banda nostalgia. Más bien, parecen decididos a demostrar que, incluso 25 años después, todavía siguen encontrando nuevas formas de sonar como ellos mismos.